UN SALARIO VITAL FAVORABLE
Claudia Julieta Parra
El Gobierno decretó el aumento del Salario Mínimo (SM) en 23 por ciento, un alza sin precedentes, que superó las exigencias de las centrales obreras y ha suscitado controversia en múltiples sectores, ¿a quién perjudica y a quién beneficia este incremento?
Históricamente el incremento del SM ha estado estrechamente ligado al Índice de Precios al Consumidor (IPC) y su cálculo no alberga relación con el costo de vida, lo que hace que este sea deficitario en términos de cubrir los gastos básicos y vitales de una familia. En esta ocasión el Gobierno quiso romper esta ecuación y guiarse por el denominado mínimo vital [*], razón por la cual fijó el aumento del SM en 23 por ciento, -un aumento real (Aumento – IPC) del 17,7 por ciento-.
Un aumento de casi un cuarto del SM es benéfico para la población asalariada, sin embargo, en los últimos años esta se ha venido reduciendo considerablemente, ya que la ocupación laboral ha estado mediada por el trabajo informal, que actualmente es del 78,3 por ciento y en el área rural del 87 por ciento, razón por la cual se puede aseverar que solo el 21,7 por ciento de la población ocupada tendrá acceso al generoso aumento del SM.
Hay que considerar que muchos impuestos y gran parte del Gasto Corriente (burocracia, guerra, pago de intereses de la Deuda Externa), como lo es la nómina estatal, están indexados al SM, lo que genera un alto incremento del Gasto Corriente y amplia ostensiblemente el déficit fiscal, lo que genera varios interrogantes: ¿el presupuesto general de 2026 tenía contemplado dicho aumento del SM?, ¿los 23 billones de pesos obtenidos de la venta reciente de bonos TES están destinados a cubrir estos incrementos no contemplados?
Los servicios públicos, la salud, entre otros, están indexados al SM lo que tendrá un aumento significativo en los gastos de este año, sin embargo, el verdadero ‘hueco fiscal’ vendrá por cuenta de rubros onerosos como las megapensiones, los salarios de los Congresistas y el Gabinete, entre otros. Esto nos debe llevar a reflexiones obligatorias, no es bueno indexar los impuestos y servicios al SM y que los salarios de los altos servidores públicos deben estar en relación cercana al salario de la mayoría de los colombianos.
El principal problema de nuestra economía no es de orden financiero sino político, de manera mesurada generamos un PIB bajo, que no alcanza a solventar los pasivos y que para cubrirlos usan empréstitos, sin embargo, la política económica implantada por gobiernos anteriores y sostenida por el actual gobierno, se centra en el incremento del Gasto Corriente y el constante aumento de la Deuda Externa (DE), por medio de adquirir nuevos y onerosos préstamos.
Lo más desatrozo es que continúa la aplicación del Efecto Goteo (Trickle Down Effect -TDE-, por sus siglas en inglés), que plantea el crecimiento y favorecimiento tributario de las grandes empresas y emporios, para que acrecentando su riqueza, esta se derrame hacia el resto de la sociedad, permitiendo crear nuevas plazas laborales; los países que por décadas han aplicado el TDE en su economía, no han logrado minimizar la brecha de desigualdad social, ni han incrementado el poder adquisitivo per cápita; por el contrario, a medida que los dividendos del capital privado se incrementan los ricos se vuelven más ricos, los pobres más pobres, se pauperiza el sector asalariado y crece el empleo informal.
La estabilidad y dinamización de una economía no está inferida únicamente por la ocupación laboral, sino que en sí misma está determinada por la capacidad de poder adquisitivo per cápita, ya que sin este se reduce la adquisición de bienes y servicios, incluyendo los productos básicos o de primera necesidad; el error de sustentar los datos de productividad y empleo en la economía informal radica en que, aunque esta garantiza fluctuación de masa monetaria, no permite generación sostenida y progresiva de poder adquisitivo per cápita, además pauperiza las condiciones de vida.
___
[*] El Mínimo Vital hace referencia a los recursos económicos básicos requeridos para cubrir necesidades esenciales (alimentación, vivienda, salud, etc.) y garantizar una vida digna. En otras palabras, mitigar la pobreza multidimensional.