SOLVENTAR EL GASTO CON EMPRÉSTITOS, ES UNA PÉSIMA ESTRATEGIA ECONÓMICA

SOLVENTAR EL GASTO CON EMPRÉSTITOS, ES UNA PÉSIMA ESTRATEGIA ECONÓMICA

Chavela Villamil

La inflación logró sostenerse en márgenes estables en 2025, el producto interno siguió ralentizado y continuó el incremento del Gasto Corriente, sin un financiamiento sólido sino recurriendo a empréstitos; lo que ha sobre incremento del déficit fiscal y ha acercado la posible insolvencia de nuestra economía.

Durante el 2025 algunos indicadores económicos tuvieron un leve repunte, como el caso del Índice de Precios al Consumidor (IPC), que cerró en 5,3 por ciento, el desempleo en noviembre cayó a 7 por ciento y se espera que cierre el 2025 en 6,7 por ciento; sin embargo, el Producto Interno Bruto (PIB) aún sigue ralentizado y muy inferior a los márgenes prepandémicos, en este contexto nuestra productividad durante el 2025 no superará el 2,6 por ciento.

Cae el consumo

La disminución de la inflación durante el último año se debe en gran medida, al desplome de la contribución de los alimentos al ritmo de crecimiento de los precios; esta disminución está inferida por la caída brutal de la demanda, que se presentó durante todo el año a causa de la pérdida de poder adquisitivo, en otras palabras, si no hay quien compre, el precio del producto baja y si este se reduce la inflación cede; desde luego esta ecuación es volátil y puede variar en cualquier momento y llevar a que la inflación se incremente nuevamente.

Fórmulas que ponen en vilo el desarrollo de la economía 

Durante el 2025 la baja producción se ha compensado a través de empréstitos, lo que ha incrementado el déficit fiscal, que a noviembre del año anterior ascendía al 7,2 por ciento del PIB, en caso de la Deuda Externa, en diciembre del año anterior llegó a 211.584 millones de dólares (48,6 por ciento del PIB), aumentando 9.879 millones de dólares (4,9 por ciento) respecto a diciembre de 2024. A esto se une la venta de Bonos TES a finales del año pasado, que generó un pasivo de 23 billones de pesos con un interés cuya media es de 13,15 por ciento y nos sostiene la deuda hasta 2040.

Otro gran problema, es tener un déficit creciente y diversos empréstitos, que merman la capacidad de endeudamiento y pago, por lo que este gobierno recurrió a la peligrosa medida de flexibilización de la Regla Fiscal, para no cumplir la norma que exige, que el Déficit Fiscal no debe sobrepasar el 4 por ciento del PIB, de esta forma, el Ministerio de Hacienda proyectó este año un déficit superior al 7 por ciento, para acceder a recursos que en términos tangibles no posee, en otras palabras, esta nueva política le permite endeudar al país a tasas de interés exageradas. A este desajuste, se une el hecho que nuestro país ha decrecido su Calificación de Riesgo (BB-), lo que conlleva que la tasa de interés anual se incremente y llegue hoy alrededor del horrible 14 por ciento.

En la actualidad el Déficit Fiscal supera los 139 billones de pesos, lo que supera el monto que se puede recaudar por tributación, y mucho más complejo si se tiene en cuenta que la Ley de financiamiento que paliaría el déficit fue hundida recientemente en el Congreso, lo que deja en vilo completar la financiación del Presupuesto General del próximo año; dejando al país en un gran riesgo fiscal, que si bien no es en el corto plazo, en el mediano y largo plazo las cifras negativas podrían devastar nuestra economía y, como lo muestra la tendencia, el principal afectado sería el Gasto Social, lo que incrementaría la pobreza monetaria y multidimensional, y la brecha de desigualdad social.

Es un problema de política económica

La política financiera del Gobierno de Petro se ha concentrado en incrementar el Gasto Corriente (burocracia, guerra, pago de Deuda Externa), para ampliar la cobertura de algunos programas de subsidios y crear más burocracia estatal, pero lo hace sin tener en cuenta el momento financiero que atraviesa el país, en otras palabras, aumenta considerablemente los pasivos, en un momento en que los activos decrecen hasta llegar a indicadores negativos. El problema principal de nuestra economía, radica en la política fiscal y económica, toda vez que los tributos recaudados cubren medianamente la balanza de gastos, pero lo recaudado no se invierte, sino que, en un margen superior al 77 por ciento, se destina al Gasto Corriente y además se consume más de lo que se produce.

Salir de la actual crisis y reactivar nuestra economía, implica reformas estructurales al fisco y al sistema productivo, toda vez que este sistema no genera ni inclusión social ni mucho menos crecimiento ni productividad; por ende, la dinamización de la economía requiere de un cambio estructural en la política económica, un modelo que tenga como base el aumento del poder adquisitivo per cápita, el desarrollo integral, el fortalecimiento del sistema productivo nacional, y la disminución de la brecha de desigualdad y pobreza (multidimensional y monetaria).

La reactivación y la solidez de la economía se consigue aumentando el flujo de capital circulante y la creación de nuevas plazas laborales, además es necesaria una tributación redistributiva y diferencial acorde al capital neto, esto dinamiza el poder adquisitivo per cápita aumentando la demanda, lo cual se traduce en reducción del desempleo y aumento de la capacidad de producción de las empresas.

Superar la actual crisis económica y el déficit de poder adquisitivo, implica instaurar una política económica fundada en la formalización del empleo y la mejoría de las condiciones salariales, además debe generar una tributación redistributiva que permita subsidiar capas bajas de la sociedad, por tanto, se requiere nuevos paradigmas económicos que fomenten el desarrollo integral de la producción nacional.

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