NOTICIA RARA: LA POLICÍA SE DEJA COMPRAR

NOTICIA RARA: LA POLICÍA SE DEJA COMPRAR

Sergio Torres

La plantación de manzanas podridas, que es la Policía nacional, es certificada por corrupta, por el Presidente de la República, quien confirma que sus jefes están comprados por los grupos que deben combatir. ¿Para cuándo los cambios profundos en esta institución?

Aunque plausible por su sinceridad, resulta sorprendente que pocos meses antes de terminar su administración, el presidente Petro confirme una realidad que él mismo se negó a cambiar; cuando cambiar la Policía era uno de los cambios más esperados y exigidos por los sectores populares, desde el inicio de su mandato.

Este sábado 4, Petro aseguró que el jefe de las disidencias, “Iván Mordisco compra los comandantes que deben capturarlo, así se escapa de los bombardeos, pero deja morir a los suyos. Le avisan antes de cada bombardeo”.

Según el presidente, esto también lo hacen los narcoparamilitares del Clan del Golfo y las demás disidencias de Exfarc. Sus declaraciones se convierten en un boomerang para el gobierno y un sepulcro abierto para todo el aparato represivo del Estado.

A sueldo de todas las mafias

En estos mismos días, surgieron nuevas evidencias que vinculan a otra rama de la Policía nacional, con el señalado capo del contrabando, Diego Marín, alias Papá Pitufo. Las investigaciones vinculan a Faudel salazar, ex comandante de la Policía Fiscal y Aduanera (POLFA) de Cartagena, porque dentro de esta mafia de contrabandistas, también operaba una red de extorsiones conformada por oficiales de la Policía nacional.

Entre los posibles vinculados con esta mafia de contrabandistas hay altos mandos, entre los que podría estar el actual Director nacional de la Polfa, así como su anterior director, el coronel Heiner Puentes. Según las evidencias publicadas por la Fiscalía General, el centro de esta peligrosa red de extorsiones al servicio de los contrabandistas, estaría en Bogotá.

Todas estas asociaciones criminales demuestran los niveles de descomposición existente no solo en las Fuerzas Armadas, sino en todas las instituciones del Estado. Son las pruebas fehacientes de la imperiosa necesidad de cambios profundos en el modelo político, sistema económico y Doctrina de Seguridad, que ha convertido a las Fuerzas Armadas en el principal brazo al servicio del narcoparamilitarismo.

Que dejen de atacar al Enemigo Interno

Esta es la misma lógica con la que se practica el arrasamiento de tierras y se intenta infestar de cocaína vastas regiones del país. Son las mismas instituciones y sus funcionarios, los que garantizan la impunidad y protegen a los masacradores de las comunidades que luchan por la vida y el territorio.

Si el presidente está entrando en sinceridades al final de su mandato, debería entonces desarrollar acciones reales que combatan estas degradaciones. De lo contrario, seguirán siendo simples ‘saludos a la bandera´, como decimos en Colombia.

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