EL SILENCIO: ¡UN MONSTRUO QUE NOS OPRIME!

EL SILENCIO: ¡UN MONSTRUO QUE NOS OPRIME!

Damaris Izaguirre

Desde siempre hemos sido víctimas de la violencia estructural del sistema, esa misma que nos discrimina, nos segrega y nos revictimiza, cuando además de ser mujer, pertenecemos una clase social minoritaria o excluida.

Esta violencia es perpetuada gracias a la impunidad que brinda el sistema jurídico, la naturalización de la sociedad y la inoperancia del Estado. Desafortunadamente la violencia contra nosotras es histórica y no se reduce a los episodios de violencia física que ejercen en nuestra contra; es diaria, constante y multicausal; y lo que es peor, los Estados no actúan para abolirla.

Para el colmo de las desgracias, como sociedad tendemos a naturalizar la Violencia Basada en Género (VBG), solo respondemos a estímulos emocionales, cada vez que se conoce de un feminicidio o actos de VBG, pero esta indignación no va más allá de un post, dejando solas a las organizaciones de mujeres, que mantienen una lucha constante contra este flagelo, que sin titubeos le exigen cambios al sistema y tratan de deponer el patriarcado.

El régimen en connivencia con los medios de comunicación, ha construido la narrativa de que la violencia física, verbal o sicológica contra la mujer, es solo cuestión de individuos y dentro del núcleo familiar. Este falaz concepto lo refuerzan con estadísticas sobre el incremento de los feminicidios, desde luego, estos son abominables y un fenómeno creciente, que se gesta a la sombra de los gobiernos de turno, que impávidos no toman medidas de fondo contra este flagelo.

El escándalo del momento, son las denuncias sobre varios casos de acoso sexual y laboral en Caracol TV, que dejan claro como estos delitos los venían perpetrando desde 2 décadas atrás, y aunque ya eran ‘voz populi’, nadie actuó contra este flagelo, ni para proteger a las víctimas.

Aunque Caracol TV demagógicamente ha iniciado una supuesta investigación, más como una pantomima, para apaciguar los ánimos, que por una verdadera acción de justicia; por si fuera poco esta empresa de TV le ha rebajado el perfil al caso, tratando de minimizarlo; como siempre tiende ‘cortinas de humo’ y manipula la agenda mediática para imponer ataques al Gobierno, desarrollando la estrategia del régimen, a la par que esconden sus propios delitos y diluyen su responsabilidad, entonces, ¿qué pasó con la imparcialidad de los medios de comunicación?

No hay que olvidar que la principal violencia que sufre la mujer pasa inadvertida y ni siquiera se considera como tal, que es la pobreza estructural a la que son sometidas millones de mujeres en el país, que las hace doblemente víctimas y las expone o las hace más vulnerables a la VBG, sin desconocer que este flagelo aqueja a gran parte de la sociedad colombiana, pero ataca con más fuerza a las mujeres marginándolas y excluyéndolas aún más; no es lo mismo estar en lo cordones de miseria, siendo hombre que siendo mujer.

La desigualdad es un agravante que hace aún más compleja la violencia, que ejerce el sistema contra las mujeres, el hambre y el desempleo son variables que, si bien afectan a toda la sociedad, recaen con mayor fuerza sobre las mujeres, convirtiendo a millones de ellas en víctimas por partida doble: ser mujer y además pobre.

Más allá de la lucha por sobrevivir, debemos continuar la gesta porque la mujer se empodere como sujeto político, lo cual es algo que se construye día a día y no a expensas de los hombres, sino en unidad con ellos; al fin y al cabo, la VBG al igual que la pobreza es una lucha ante todo de clases; por lo tanto, debemos empoderarnos y gestar luchas populares, por la reivindicación de todos los derechos despojados.

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