FIRMES CON CAMILO

FIRMES CON CAMILO

Comandante Antonio García

La relación entre verdad y libertad ha estado siempre en el centro de la actuación humana, es por tanto una búsqueda persistente para darle sentido a la vida, donde el presente se proyecta en la realidad del futuro.

Ha sido propio de los profetas priorizar la verdad por encima de la libertad, y del dirigente político muchas veces la libertad, o el buen resultado político, afectando la verdad.

De manera directa Gandhi decía que «preferiría que la India pereciera antes de que conquistara la libertad con el sacrificio de la verdad». Hoy está más de moda la mentira para «modificar» la realidad que favorezca la ambición de los poderosos, así la ecuación se transforma en «más mentira para producir daño» y por tanto negar todo camino de libertad.

En el ELN esta relación entre verdad y libertad se convirtió en el alma de su construcción ética y política, en la que contribuyeron de manera significativa Camilo Torres Restrepo y Manuel Pérez Martínez, por esa condición espiritual muy propia de los profetas que se apegan a la verdad y con ella construyen caminos de libertad para los pueblos. Por eso con estos dos sacerdotes y comandantes aprendimos, que en la cotidianidad de la lucha, solo puede construirse libertad en la medida que la verdad sale fortalecida. Actuar con ausencia de verdad jamás nos hará libres, sí esclavos.

Esta relación entre verdad y libertad solo podrá existir cuando nuestra vida se da en coherencia entre el pensar, el decir, el hacer y en correspondencia con la realidad en la que vivimos, esa que buscamos transformar con nuestra acción para bien y satisfacción de todos.

Es propio de los políticos burgueses y otros «políticos de oficio» deslizarse hacia las «conveniencias» afectando la verdad, toda barrera ética se rompe cuando se trata de defender los intereses del poder. Así acontece en este gobierno, mentira tras mentira sin tener la estatura de escuchar a nadie, menos a quien le puede competir en un proyecto de transformaciones para las mayorías excluidas y empobrecidas.

Si bien hay buenos y excelentes periodistas, hay quienes son funcionales al poder y se apartan de los principios éticos que deberían encarnar como: estar al servicio de la verdad, difundir informaciones fundamentadas; así como también establecer siempre una distinción clara entre los hechos, las opiniones y las interpretaciones, evitando distorsiones deliberadas.

Hoy desde la Casa Blanca hasta el Palacio de Nariño, pasando por quienes deberían entregar verdades, para que las actuaciones de una sociedad sean certeras, están gobernadas por las lógicas de las Fakenews.

En el 60 aniversario de la caída en combate de Camilo Torres, el ELN sigue apegado su ética de construir libertad sustentada en la verdad; esa es la gran diferencia, seguimos firmes con Camilo.

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