LOS BLOQUEOS DEL RÉGIMEN

LOS BLOQUEOS DEL RÉGIMEN

Damaris Izaguirre

La desconexión entre el Congreso de la república y las necesidades de la gente es evidente y cada día queda aún más al descubierto, que los Congresistas se hacen elegir por el pueblo, pero sus intereses y representación están con los empresarios, el régimen y el Tío Sam.

Las Reformas planteadas por el Gobierno, en su gran mayoría han sido tumbadas por el régimen y las pocas que logran sobrevivir, son convertidas en el Congreso en verdaderos Frankenstein que distan abismalmente de los proyectos originales; en este contexto vamos para 3 años de modificaciones cosméticas, que no dan solución real a las problemáticas de la sociedad; aun así, el régimen ‘no suelta prenda’ y ni siquiera permite estas reformas tímidas y ha cerrado filas de todas las formas posibles.

Además de impedir reformas sociales, el régimen y sus aliados difunden a la opinión pública noticias tergiversadas, que falazmente muestran que las medidas adoptadas y propuestas por el Gobierno progresista son negativas para los intereses del país, claro que son nefastas, pero para el país que representan los grandes medios y los Congresistas -representantes de la gran plutocracia nacional-.

Para el régimen no fue suficiente con no permitir una verdadera reforma a la salud, sino que engendró un Frankenstein que le sostiene el negocio al sector privado, y que solo hace reformas cosméticas que no resuelven el problema de fondo, que es un sistema de salud que ve a los pacientes como clientes y que antepone las utilidades, sobre el sentido social que tiene la salud como derecho fundamental.

Para el emporio de la salud de orden privado no es suficiente bloquear la reforma a la salud en el Congreso; sino que además ha recurrido a convertir la Unidad de Pago por Capitación (UPC), en un ‘caballito de batalla’ con el que culpa al Gobierno de un problema estructural, que es responsabilidad del capitalismo neoliberal que privatizó un servicio esencial y convirtió un derecho fundamental en un negocio. Por si fuera poco, esta semana el régimen agudizó sus ataques y bloqueos a través del desabastecimiento de medicamentos, para ahondar el colapso en que vive la salud desde hace décadas, y desde forma deslegitimar al Gobierno y sustraer el apoyo popular masivo que quedó en evidencia en las jornadas de movilización del 18M.

La marcada desigualdad social derivada de un Estado que históricamente ha sido clasista, para favorecer a un reducido grupo plutocrático, gestó un ambiente de rechazo convertido en el Estallido Social de 2021, que dio un mandato de transformaciones estructurales y desembocó en la instauración de un Gobierno progresista, quien desde la campaña electoral se comprometió a romper con el régimen, pero a la fecha no rompe con este y sigue servil al Tío Sam.

Como sociedad no podemos caer en los ‘cantos de sirena’ de los medios de comunicación propiedad del régimen, no podemos olvidar que el nefasto sistema de salud y otros males son directa responsabilidad del régimen y bajo las órdenes del Tío Sam, a quienes no les interesa el bienestar popular.

Las transformaciones estructurales que exigió el Estallido Social no se pueden dejar a la deriva, son mandatos populares que deben cumplirse con o sin apoyo de los Gobiernos; el cambio no puede quedarse en dar solo una sensación de bienestar, los cambios deben ser estructurales, tangibles y en favor de Los Nadie. La unidad popular y la lucha determinada de los excluidos debe cualificarse y proseguir, porque solo de manos de la lucha popular vendrán los cambios y las transformaciones de fondo, que durante décadas le han sido negadas a Los Nadie. Siempre estará presente el lema que en ultimas es verdad popular, ‘solo el pueblo salva el pueblo’ y en esta medida la lucha popular debe sostenerse y continuar sus gestas por las transformaciones estructurales, que el país necesita, con o sin ayuda del Gobierno.

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