NO DARLE LA ESPALDA A LA PAZ

NO DARLE LA ESPALDA A LA PAZ

Comando Central (COCE)

El Secretario General de la ONU António Guterres en el quinto aniversario del Acuerdo de Paz lo colocó de ejemplo para el mundo, lo que demuestra el ambiente belicista en que sobrevive la humanidad, que en el país se mide por los significados encontrados que cada uno le da a la palabra paz.

Para la ultraderecha no hubo Acuerdo de Paz y este no es más que un episodio sobredimensionado, mientras que para los millones de víctimas del Conflicto el tal Acuerdo ha sido aplastado, contraste que se explica porque para Uribe y sus seguidores como no existe el Conflicto Interno, entonces no hay contienda por resolver, en cambio para las víctimas que reclaman sus derechos, lo que enfrentan es un desconocimiento de la élite extremoderechista del pueblo como parte del Conflicto.

La facción de la élite que admite la existencia del Conflicto Interno, también reconoce a la otra parte contendiente, busca la reconciliación, dialoga, negocia, cede y firma acuerdos, así la mayoría de ellos se queden en el papel, conjunto de elementos que podrían considerarse como tener voluntad de paz, que para ser plena debe demostrarse en la ejecución de lo acordado, mientras tanto no pasará de ser una retórica de paz.

Lo que enfrenta a la élite dominante con el pueblo es un Conflicto Social, Político y Armado, que obliga a darle una Solución Política, que cubre tanto a los justos reclamos que levantó el Paro Nacional iniciado en abril, como a los planteamientos que hacemos desde las organizaciones guerrilleras revolucionarias, en ambos campos se ha medido la nula voluntad de conciliación que tiene el régimen imperante, porque a los manifestantes no los oye, los persigue y da cacería, traicionando el mandato constitucional que le exige ser un Estado Social de Derecho, a la vez que hace trizas el Acuerdo de Paz con las Farc y se niega a dialogar con el Ejército de Liberación Nacional.

El país está llegando a un punto de inflexión histórico en el que remontará el negacionismo de la extrema derecha, desde donde puede avanzar en los cambios y en la reconciliación nacional, para que exista una cohabitación de fuerzas políticas configurada alrededor de una acordada visión común de paz, ruta única para volver viable a Colombia como nación digna, soberana, democrática y en paz.

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