NI BOSQUES, NI AGUA, NI VIDA

NI BOSQUES, NI AGUA, NI VIDA

Mariela, Jorge Guerrero, Tulio Bayer

El Acuerdo de Escazú busca proteger la Madre Tierra y los defensores de ella, propósitos ajenos a este tercer Gobierno de Uribe y por ello no lo suscribe, así prolonga la venta de territorio colombiano a corporaciones extranjeras y la depredación de nuestra biodiversidad.

El planeta se enfrenta a una triple emergencia medioambiental ligada al calentamiento global, la contaminación y la pérdida de la biodiversidad, que está próximo de alcanzar un punto de no retorno, lo que representa una crisis que amenaza irremediablemente la subsistencia del Planeta y sus especies.

La deforestación arrasa los bosques y las selvas de forma masiva causando un inmenso daño a la calidad de los suelos, lo que impacta directamente a la biodiversidad y la producción de oxígeno (O2) agravando la actual crisis medioambiental.

Banco Mundial y Ecocidio 

De acuerdo a un estudio de Global Forest Watch durante el 2019 en el mundo cada 6 segundos se perdió un área de cobertura de bosques tropicales equivalente a un campo de fútbol, en total 11,9 millones de Hectáreas de las cuales 3,8 millones eran bosque primario (32 por ciento) [1].

El estudio se centra en los 10 países con mayor deforestación de bosque primario, de los cuales 5 son latinoamericanos (Brasil, Bolivia, Perú, Colombia y México), entre los que Colombia ocupa el sexto lugar; el estudio agrega que durante la pandemia aumentó la deforestación de los bosques, principalmente los primarios.

Paulo Barreto Investigador asociado del Instituto del Hombre y Medio Ambiente de la Amazonía afirma que, “existen tres factores de riesgo para la deforestación, 1) un mercado para los productos provenientes de bosques deforestados, 2) malas o ineficientes políticas medioambientales por parte de los Gobiernos y, 3) la expansión territorial para monocultivos y ganadería” [2].

Según el OaKland Institute el Banco Mundial es el principal promotor de la deforestación a nivel Global, en tanto que promueve el acaparamiento de tierras generando incentivos a los países en desarrollo que ajusten sus normas e instituciones para facilitar el acaparamiento de tierras productivas en pocas manos, buscando según ellos mayor eficiencia en su uso, vulnerando incluso la producción de comunidades locales al atentar contra la seguridad y soberanía alimentaria [3].

Leyes colombianas favorecen el Ecocidio

El pasado 22 de abril entró en vigencia el Acuerdo de Escazú, el primer pacto ambiental de Latinoamérica, que busca fortalecer las herramientas jurídicas para la protección del medio ambiente y sus defensores; pese a que Global Witness cataloga a Colombia como el primer país del mundo en asesinato de líderes ambientales, el actual Gobierno no ha suscrito dicho Acuerdo [4].

Estamos ante un modelo económico que bajo el sofisma del “desarrollo sostenible” esconde los sombríos intereses que ejecutan la expoliación de bienes naturales, porque las élites colombianas están al servicio de la deforestación y de los monopolios agroindustriales que expolian los recursos naturales, sin importar las implicaciones sociales y ambientales que esto conlleva.

Recientemente el Congreso de la República en segundo debate aprobó una Reforma Estructural al Código Penal, que dio paso a un Proyecto de Ley para la creación de nueve delitos ambientales, entre ellos la deforestación, el acaparamiento de baldíos, el aprovechamiento ilícito de minerales, el tráfico de fauna silvestre, entre otros; además crea el delito de Ecocidio para el que contempla  penas de prisión que van desde los cinco hasta once años y medio, y multas entre 167 y 18.750 salarios mínimos [5].

Los cambios requieren de lucha y unidad popular

Si bien avanzar con la estructura normativa Penal para proteger el medio ambiente es importante, no es posible pensar en una transformación real si no cambiamos como sociedad, lo que hace implícito un viraje en el actual modelo económico extractivista y de agronegocio.

Esta realidad no cambiará sola, es necesario cualificar las luchas y articular las organizaciones y los diferentes sectores sociales para ganar en fuerza social y popular, ya que estos cambios exigen lucha social sostenida y organizada en búsqueda de buen vivir para todas y todos.

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[1-2] Cinco países de Latinoamérica en el ‘top ten’ de bosques primarios más deforestados en 2019. Mongabay, 10-06-2020.

[3] Detener los esfuerzos de EEUU para privatizar y crear mercados de tierras en todo el mundo. Kavilando, 2-08-2020.

[4] Entra en vigor el Acuerdo de Escazú, el primer pacto ambiental de Latinoamérica. France 24, 22-04-2021.

[5] Nuevos delitos ambientales. El Tiempo, 7-04-2021.

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