MILITARES EN SU LABERINTO

MILITARES EN SU LABERINTO

Mariela, Jorge Guerrero, Tulio Bayer

No son pocos los escándalos que acompañan a las Fuerzas Armadas (FFAA) y son de todo orden, ¿quién en sí es hoy el peor enemigo de los policías y militares?, numerosas noticias dan cuenta de los desbordados niveles de corrupción, incontables abusos y crímenes contra el pueblo.

Enriquecimiento con la venta de información privilegiada en colusión con grupos criminales y narcoparamilitares, articulación con los narcotraficantes, las mafias y nuevas estructuras herederas del paramilitarismo; además casos de  violación y abuso sexual, no son pocos los casos que se han develado incluso contra pueblos indígenas [1]; uso de menores como informantes exponiéndolos en medio de una Guerra, abusos de los Derechos Humanos (DDHH) y el Derecho Internacional Humanitario, interceptaciones ilegales, persecución ilegal, acoso y hostigamientos a líderes sociales, periodistas y opositores, son tan solo algunos cientos de casos de corrupción al interior de las FFAA .

Clasifican para villanos

Ni qué decir de los recientes escándalos respecto del uso de militares en retiro y activos como mercenarios en Guerras internacionales o en acciones de desestabilización regional, como han sido los constantes ataques contra Venezuela, el asesinato del Presidente de Haití, y la presencia de exmilitares en el Medio Oriente y Norte de África, además de las noticias recientes sobre su presencia en Afganistán.

“Un soldado se retira preparado para la muerte, no para la vida, de su desamparo se nutre el mercado de los mercenarios”. En Colombia hay una ruptura entre la Fuerza Pública y la sociedad civil, dice un exmilitar [2].

Un importante recurso del Plan Colombia fue invertido en una poderosa estrategia mediática para lavarle la cara al Ejército estatal llamado “los héroes de Colombia sí existen”, hoy apenas es un recuerdo que alimentan las bromas e ironías en el argot popular.

Cebados en la Guerra contra el pueblo

Las ejecuciones de inocentes para cobrar una recompensa, una práctica sostenida y estructural conocida como Falsos Positivos ha marcado la agenda pública de manera contundente, generando gran rechazo y exigencias de verdad y reparación, la respuesta del establecimiento ha sido la inútil negación, la estigmatización y la persecución contra las organizaciones y colectivos que se atrevan a comunicar por medio de redes o de expresiones artísticas esta inobjetable realidad.

A muchos de estos militares el Acuerdo de Paz de 2016 les ha resultado de ayuda, en tanto se han beneficiado y algunos hasta han alivianado su culpa al poder contar la verdad de lo ocurrido, asumiendo su responsabilidad, no así lo grandes perpetradores que prefieren descargar las culpas contra los soldados acusándolos a ellos como únicos responsables, lo cual es denigrante y cargado de mentira y gran cobardía.

Más de 3.319 militares han firmado acta de compromiso con la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP), de ellos ya ha imputado con Crímenes de Guerra y de lesa Humanidad a 15 miembros del Ejército: dos Tenientes Coroneles, tres Mayores, un teniente, dos subtenientes, dos sargentos primero, un sargento viceprimero, y cabo tercero y tres soldados profesionales, por el asesinato inmisericorde de 127 civiles habitantes del norte del Cesar y sur de La Guajira, hechos ocurridos entre 2002 y 2005 [3]; así mismo contra 6 oficiales y 3 suboficiales y un tercero civil por el asesinato en estado de indefensión de 120 personas que fueron presentadas falsamente como dadas de baja en combate en el Catatumbo [4].

Hasta lograr verdad y justicia

Sin duda, hoy existe un nuevo momento donde la información circula de manera más rápida y amplia, y se resquebraja el cerco mediático que pretenden las grandes empresas de desinformación gracias a las redes alternativas de información y comunicación, lo que hace aún más complejo ocultar y evitar que la realidad se conozca.

El drama empeora cuando los máximos responsables, al irse sintiendo acorralados, de manera cobarde endilgan toda la culpa al militar que está en el terreno y mueven leyes para acallarlos.

Sabemos gracias a las manifestaciones de los mismos militares en retiro de la compleja situación de abandono y precariedad, en la que se encuentran militares afectados física y emocionalmente por la Guerra que no reciben apoyo o el que reciben es insuficiente.

Con todo lo dicho es claro que hoy el principal Enemigo Interno de las FFAA son ellos mismos.

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[1] Crisis en el ejército de Colombia: 3 claves que explican por qué se destapó una olla de escándalos en las Fuerzas Armadas. BBC, 2-07-2020.

[2] Colombia: mercenarios, solo preparados para la guerra. DW, 27-07-2021.

[3] Comunicado 077. JEP, 22-07-2021.

[4] Comunicado 071. JEP 14-05-2021.

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