MANIFIESTO SOBRE UCRANIA

MANIFIESTO SOBRE UCRANIA

Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz y otras personalidades internacionales

Las 5 expansiones de la Otan que amenazan la Federación Rusa han estallado en Ucrania desde donde los Estados Unidos (EEUU) colocan su punta de lanza a la agresión, lo que dio origen a la operación militar rusa iniciada el 24 de febrero.

La Guerra en Ucrania es una expresión (por cierto, no la única) del proceso de descomposición del capitalismo en su etapa neoliberal, pues mientras los medios dominantes ponen el foco en el Este europeo, los israelíes han atacado Siria y Cisjordania, donde se han cobrado nuevas vidas y cientos de heridos palestinos, y el Pentágono acaba de bombardear Somalia; sin embargo, parece que solo Ucrania ha visto vulnerado su derecho a la autodeterminación.

Pero al mismo tiempo, resulta evidente que con contradicciones, avances y retrocesos la humanidad enfila hacia un nuevo orden multipolar, no sin la resistencia de la que ha sido durante más de un siglo la mayor potencia del planeta, lo cual explica las convulsiones económicas, políticas y militares y hoy se ve jaqueada por la competencia de China.

La acción militar de Rusia sobre Ucrania no puede entenderse sin contextualizarla en la Guerra que el Gobierno pro occidental de Ucrania viene librando desde 2014 contra la población pro rusa del Donbáss, donde ya han muerto 14 mil personas y destacan por su crueldad los grupos paramilitares neonazis armados y azuzados por la Otan y EEUU, esos ataques vulneran los Acuerdos de Minsk de 2015.

El empeño de EEUU de expandir la Otan hacia las fronteras de la Federación Rusa acompañado de la entrega de moderno armamento a Ucrania, constituye de hecho la consumación de un cerco militar progresivo que ningún Estado puede aceptar de brazos cruzados.

Una verdadera campaña de desinformación y la tentación de censurar y acallar toda voz disidente de la versión hegemónica pro Otan y pro EEUU desnudan la vocación antidemocrática de los portavoces del gran capital.

La conquista de una paz duradera que con moderado optimismo entendemos viable, no puede lograrse a expensas de la seguridad de ningún Estado miembro de la comunidad internacional; retomar los Acuerdos de Minsk puede ser el camino más apto para restablecer el diálogo entre las partes en conflicto.

La pelea de fondo que la clase trabajadora y los pueblos debemos sostener es la lucha por un orden alternativo al capitalismo, sin explotación y de cooperación entre los pueblos, desmercantilizado y solidario respetando a la Naturaleza y a la vida.

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