LAS POTENCIAS SE REÚNEN EN EL G-20

LAS POTENCIAS SE REÚNEN EN EL G-20

David Cañas

En Bali, Indonesia, se reunieron los países con la mayor economía del mundo, con ellos estaban los principales organismos financieros en una Cumbre que siempre se ha centrado en la política, más que en los lineamientos para el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

Este Pleno de Alto Nivel está precedido por decenas de reuniones ministeriales en Infraestructura, Salud, Finanzas, de los Directores de los Bancos Centrales, del FMI y el BM que marcan las políticas financieras y de inversión en todo el mundo. Son decenas de documentos y acuerdos que emanan estas cumbres, donde se va sedimentando el orden económico capitalista y se van acordando las tendencias a fortalecer.

En esta ocasión la crisis alimentaria producto de la ruptura de las cadenas globales de abastecimiento y logística, derivadas de la operación militar de Rusia sobre Ucrania y el propio conflicto, y las llamadas sanciones que son de tipo ‘harakiri’, marcaron los debates, las noticias y los principales encuentros y desencuentros.

China se convirtió en el centro de pronunciada gestión diplomática. Su preponderancia fue manifiesta y el encuentro entre Xi Jinpin y Biden, fue el acto central del show en que se convierte este encuentro anual.

Otra gran puesta en escena fue la reunión de la máxima instancia del brazo armado imperialista (Otan), producto de la necesaria evaluación de un error de cálculo con un misil de defensa ucraniano que cayó en Polonia y mató a dos ciudadanos de ese país. La foto del cónclave, que era macabra, suponía para la humanidad la posibilidad del inicio de la hecatombe al llamado de la irresponsable dirigencia ucraniana, para que la Otan respondiera de inmediato a esa “agresión” a un país miembro, que ellos denunciaban provenía de Rusia. Biden en una decisión cuerda señaló la improbabilidad de esa acusación y calmó la situación.

El denominado Grupo de los 20 (G20) envuelve en la cualidad de sus participantes la paradoja de la emergencia y la decadencia. De la ruptura de un orden y la aparición ojalá no violenta de otro a nivel global. En esta Cumbre se percibía la muerte de la unipolaridad y la vitalidad de un nuevo orden multipolar con varios centros de poder, con China al frente, en el contexto de la necesidad vital de los países de resolver la profunda crisis económica y social que se profundizó con la pandemia.

En el G20 participó la región con Argentina, Brasil y México, sin una posición unificada ni con propuestas que representen las necesidades de nuestros pueblos.

China, India y la Federación Rusa son las potencias que se convierten en la primera barrera a la continuidad de las políticas de sanciones y bloqueos declarados por Occidente y por su gran capacidad y fuerza impiden que esa acción imperialista surta los efectos buscados contra los países agredidos.

Estos meses son de reuniones de bloques y destacamentos de países. Estamos asistiendo a profundos cambios geopolíticos en medio de la posibilidad cada vez más cierta y demostrable de una hecatombe ambiental. El tiempo se nos acorta como especie para cumplir con decisiones vitales, que están en discusión hoy mismo en la llamada COP27.

La Guerra de Rusia contra la Otan en Ucrania oscureció el cielo paradisíaco de la isla de Bali, y centró el debate y los discursos. Aunque la posibilidad de una negociación está presente, la Guerra se puede desatar en Europa toda y se demostraría que esta Cumbre no cumplió su función disipativa de las graves turbulencias sistémicas.

El peligro de un enfrentamiento nuclear sigue latente, pues escalar el conflicto y mantenerlo es la política de Estados Unidos, en la perspectiva de arrasar a Europa, principalmente a Alemania y vencer a Rusia, en esa guerra proxi de la Otan. 

El gran capital globalista reunido para sostener su caos destructivo intenta mantener y ordenar sus formas de acumulación, su metabolismo, exprimiendo a los pueblos del mundo; esto en medio de las llamas que consumen su actual orden que no quiere morir.

La reunión del G20 sacó documentos de consenso, pero no tuvo foto de familia. El Planeta no respira más tranquilo después de esta Cumbre de los poderes, aunque alcanzó a ver una diminuta ventana abierta a la convivencia y al realismo. 

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