LA VERDAD ES LA BASE PARA CONSTRUIR LA PAZ

LA VERDAD ES LA BASE PARA CONSTRUIR LA PAZ

Comando Central (COCE)

Las declaraciones del 25 de enero del padre De Roux el principal Comisionado de la Verdad, demuestran su falta de objetividad y su parcialidad para aportar al Informe Final que debe rendir la Comisión que preside.

De Roux afirmó que los narcoparamilitares liberaron a Barrancabermeja de las guerrillas revolucionarias, y que gracias al Gobierno de Uribe (2002-2010) el narcoparamilitarismo se había acabado, afirmaciones que fundamentan la narrativa de ‘Guerra sin fin’ que sostiene la ultraderecha criolla patrocinada por la plutocracia que manda en Estados Unidos (EEUU); según esta Verdad Oficial, Colombia siempre va a necesitar este tipo de libertadores para exterminar con terror a quien sea de izquierda o tenga ideas socialistas; si hay algo que esté demostrado hoy es que el paramilitarismo en vez de acabarse, el régimen lo ha generalizado en múltiples variantes, todas destinadas a impedir procesos de democratización tanto en el país como en naciones vecinas.

Bajo estas afirmaciones de De Roux es imposible alcanzar una paz estable y duradera, porque con base en ellas las élites dominantes consideran que no deben arrepentirse de hacer terror de Estado con los paramilitares, por tanto no deben garantizar la No Repetición a las millones de víctimas que causan, y si no rectifican sus prácticas genocidas ni asumen responsabilidad por ellas, ¿quién responde por ese pasado de crueldad contra el pueblo?, las fuerzas populares ¿cómo les van a creer a esas élites, que dicen estar dispuestas a asumir responsabilidad en Acuerdos de Paz para buscar un mejor futuro para la sociedad colombiana?

Sin verdad no puede haber justicia ni reparación para las víctimas, ni mucho menos garantías de no repetición, entonces ¿qué sentido tendría un Acuerdo de Paz que no satisfaga los derechos de las víctimas?: ninguno, porque la verdad y los derechos que de ella se derivan deben estar destinados principalmente a las víctimas.

Nosotros seguimos proponiendo lo acordado con el Gobierno Nacional en la Agenda de Diálogos de 2016: “en la construcción de una paz estable y duradera, es esencial el reconocimiento a las víctimas y a sus derechos, así como el tratamiento y la resolución a su situación con base en la verdad, la justicia, la reparación, los compromisos de no repetición y el no olvido; el conjunto de estos elementos fundamentan el perdón y proyectan el proceso de reconciliación”.

One thought on “LA VERDAD ES LA BASE PARA CONSTRUIR LA PAZ

  1. El Gran Foro Colombia 2022 «Balance y perspectivas de la implementación del Acuerdo de Paz», organizado por dos de las más obsecuentes cajas de resonancia del Establecimiento, las revistas Semana y Dinero, reunió entre sus panelistas a responsables de instituciones gubernamentales con funciones atinente a diversos aspectos del Acuerdo de Paz firmado con las FARC. Es así como ante las luces de cámaras hicieron presencia Emilio Archila, Consejero Presidencial para la Consolidación; Darío Acevedo Carmona, Director del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) y Francisco De Roux, Presidente de la Comisión de la Verdad. En rigor, estos personajes tienen un particular común denominador: trabajan de consuno en erigir la verdad oficial del conflicto social y armado colombiano, esto es, la versión de las élites sobre la génesis, desarrollo y caracterización de la violencia estructural a la cual han sometido las clases populares en el decurso histórico-político nacional, de manera puntual, en las últimos sesenta años. Para su propósito se sirven de la infamia, expresada en grosera y cínica tergiversación de la Historia y en criminal revictimización de las clases y sectores de clase objeto de dicha violencia, la cual ha derivado, no pocas veces, en terrorismo estructural.
    Ahora bien, el marco del evento mencionado sirvió como oportuno escenario para que De Roux se despojara del antifaz de defensor de Derechos Humanos, y mostrara la hórrida faz de legitimador de la política de Estado del paramilitarismo: «Barrancabermeja no fue liberada por las Fuerzas Militares. ¡Yo estaba allí!! No fue liberada por las Fuerzas Militares de la presencia del ELN y de las FARC, fue liberada por el Bloque Bolívar de los paramilitares, por Julián Bolívar (Rodrigo Pérez)» De contera, afirmó que «Uribe desmontó el paramilitarismo»( Ortiz Cassiani, Javier. «Con cuidado, padre De Roux». El Espectador. Febrero 3 de 2022. Edición Digital. Bogotá). Es evidente que el cinismo de De Roux es directamente proporcional al carácter sofistico de sus afirmaciones. En tal sentido, presentar como «liberación» la toma paramilitar de la ciudad referida, tácitamente equivale a legitimar la toma paramilitar de la Comuna 13 de Medellín, ordenada por el entonces Presidente Álvaro Uribe Vélez con el resultado de 80 asesinados y más de 300 desaparecidos, los cuales muy probablemente se encuentren en la tristemente célebre «Escombrera». Afirmar que «Uribe desmontó el paramilitarismo», es pretender ocultar que la Ley 975 de 2005 -no menos cínicamente llamada «Justicia y paz»- fue una herramienta jurídico-política para institucionalizar el paramilitarismo. Para redondear la faena, Acevedo Carmona impúdicamente afirma que: «Se han hecho esfuerzos gigantescos, no sólo económicos, se han hecho esfuerzos institucionales grandiosos». A todas luces, destacado trabajo de cara a forjar la verdad de las élites, la verdad oficial, con la cual no habrá ni verdad, ni justicia ni reparación…

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