LA CRIMINALIZACIÓN DE LA PRIMERA LÍNEA

LA CRIMINALIZACIÓN DE LA PRIMERA LÍNEA

Raúl Contreras

La Primera Línea surge como mecanismo de autoprotección integrada por jóvenes para defender las protestas de la agresión policial, no son agrupamientos para la acción destructiva, ni grupos de terroristas, como los presentan el Gobierno y las grandes empresas de comunicación.

La Primera Línea hace parte de las nuevas expresiones surgidas durante las movilizaciones urbanas de los últimos años, al igual que las Asambleas Territoriales, los llamados Sitios de Resistencia, las movilizaciones simultaneas en distintos puntos de la ciudad, la proliferación de centenares de cortes de vías y otras más.

Las élites dominantes y su Gobierno han visto con temor y verdadero pánico estas nuevas expresiones de lucha de la población, les asusta su masividad, su conexión al territorio y a la gente y consideran una amenaza su acción como levantamiento de masas, por esto han emprendido en su contra una persecución sistemática como castigo ejemplar que irradie temor y se convierta así en un factor de disuasión.

La demonizan para perseguirla

El régimen reprime y condena como vándalos terroristas a quienes protestan saliéndose de los límites, que la clase gobernante ha establecido para anular la capacidad de presión que busca el pueblo con la movilización, por ello han emprendido una campaña de demonización que distorsiona el carácter de la Primera Línea para criminalizar sus actuaciones.

El pasado 8 de noviembre el Gobierno detuvo a 13 supuestos integrantes de la Primera Línea, el día 3 habían detenido a otros , que se suman a las decenas de detenciones y encarcelamientos que hicieron en los meses anteriores, ya son más de un centenar los jóvenes judicializados por manifestarse durante el Paro Nacional que inició el 28 de abril, a quienes los acusan de “delitos relacionados con violencia contra servidor público, daño en bien ajeno, lesiones personales, concierto para delinquir, secuestro simple, hurto simple, amenazas, terrorismo, perturbación del servicio de transporte público, lanzamiento de objetos peligrosos y tentativa de homicidio” [1].

Contrasta la energía represiva contra la Primera Línea con la impunidad que arropa a las fuerzas policiales y las autoridades responsables del asesinato de decenas de manifestantes en las movilizaciones de este año y las del año pasado, “el Concejo de Bogotá presentó un informe en donde lamentablemente revela un panorama desolador de impunidad con las víctimas de la noche del 9 y 10 de septiembre de 2020, en donde 10 personas resultaron muertas en medio de las protestas por la muerte de Javier Ordóñez”, por estos asesinatos ninguno de los policías responsables han sido judicializados [2].

Potenciar la fuerza de la solidaridad y la empatía

La izquierda, el progresismo, el campo popular y democrático no puede ser indiferente frente a esta criminalización, porque están castigando el derecho a la protesta y a la inconformidad juvenil, ya Bertold Brecht lo dijo en anteriores momentos de lucha contra el fascismo:

“Primero se llevaron a los judíos, pero a mí no me importó porque yo no lo era; después se llevaron a los comunistas, pero como yo no era comunista tampoco me importó; luego se llevaron a los obreros, pero como yo no era obrero tampoco me importó; más tarde se llevaron a los intelectuales, pero como yo no era intelectual tampoco me importó; después siguieron con los curas, pero como yo no era cura tampoco me importó; ahora vienen por mí, pero es demasiado tarde” [3].

Se necesita de la solidaridad plena, de la denuncia nacional e internacional, de la protesta, de la actividad de los organismos de Derechos Humanos y de todos los que con diversas posiciones y matices buscamos un nuevo país.

Mientras en Colombia encarcelan injustamente a centenares de muchachos de las Primeras Líneas y a activistas que participaron en las recientes protestas, en Chile el pueblo mantiene una gran presión por la libertad de los presos de la Revuelta, siendo factible que lo consigan así como lograron la Convención Constitucional y otras derivaciones del estallido social del 2018. 

Sí se puede avanzar en Colombia se puede acumular después de esas portentosas movilizaciones, las más fuertes y prolongadas de los últimos 70 años en el país, en las que se evidenció que el pueblo colombiano lucha y reacciona ante la injusticia y la opresión, se necesita que las fuerzas guerrilleras, el resto de la izquierda y las fuerzas progresistas y democráticas, estemos a la altura de este momento, actuemos con decisión, sentido de país y no de grupo, con unidad, capacidad autocrítica y de rectificación, con visión de grandeza y de futuro.

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[1] La Fiscalía les imputará. RCN Radio, 9-11-2021.

[2] Denuncian impunidad tras muerte de jóvenes durante protestas por el asesinato de Javier Ordóñez. RCN Radio, 8-11-2021.

[3] Y por mí vinieron. Bertold Brecht, 1939.

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