ESPUMA TÓXICA MÁS DESIGUALDAD SOCIAL

ESPUMA TÓXICA MÁS DESIGUALDAD SOCIAL

Omaira Sáchica

La alta contaminación del río Bogotá solo tiene víctimas, pues los Alcaldes culpan de inacción a la Corporación Autónoma Regional (CAR) y esta los culpa a ellos, la tragedia de las espumas tóxicas que ahogan los barrios populares no debe ser un elemento normal del paisaje de la Sabana.

Bogotá y los municipios aledaños como Soacha constantemente reciben flujos migratorios de miles de personas, que huyendo del Conflicto Armado y del empobrecimiento ven en estas grandes urbes una oportunidad; sin embargo, la gran mayoría terminan rebuscando su sustento en los semáforos, y habitando zonas marginales que no cuentan con servicios públicos y aledaños a afluentes de agua contaminados.

Soacha es un municipio de Cundinamarca que colinda con Bogotá, gran parte de la gente vive allí pero trabaja en la capital, está rodeada por la parte alta del río Bogotá que recibe los desechos tóxicos que son arrojados a su cuenca, como desechos agrícolas y químicos de curtiembres, que lo convierten en foco tóxico nocivo para la salud.

Las constantes y fuertes lluvias que azotan el país la semana pasada produjeron el desbordamiento de un caño con aguas servidas en la Comuna 4 de Soacha, este desagüe plagado de químicos causó la formación de abundante espuma contaminada, que inundó todas las viviendas de los alrededores; desastre que se volvió viral en redes sociales y medios de comunicación, sin que hablaran del drama ambiental y socioeconómico que hay detrás.

Este año es la tercera vez en dos meses que esta espuma tóxica asalta los barrios marginales de la cuenca del río Bogotá, que han tenido que acostumbrarse a la pestilencia; el Presidente de la Junta de Acción Comunal del barrio El Berreno dijo que “la espuma y el agua nos llegaban hasta la cintura y a la misma comunidad le tocó destapar los tubos que conducen el agua del caño, además aún no se conocen los componentes químicos de la avalancha”.  

Lo ocurrido en Soacha es el resultado de la desigualdad social y de la depredación ambiental, ambas producidas por un modelo económico que utiliza la violencia para expropiar territorios y expoliarlos, desplazando a sus habitantes y destruyendo vorazmente el planeta con tal de incrementar la acumulación de grandes capitales en un grupo reducido; cambiar este modelo implica concientización social, y lucha frontal y decidida.

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