EL PENTÁGONO, SUS MERCENARIOS Y EL MAGNICIDIO EN HAITÍ

EL PENTÁGONO, SUS MERCENARIOS Y EL MAGNICIDIO EN HAITÍ

Hernando Martínez

El Presidente Jovenel Moïse de Haití para evadir un Golpe de Estado [1] se refugió en su casa, allí fue asesinado por un comando integrado por dos estadounidenses y 26 soldados y oficiales de la reserva del Ejército colombiano [2] contratados por CTU Security de Miami. 

La hipótesis más sustentada explica que el asesinato del Presidente Moïse fue producto del conflicto existente entre facciones de la oligarquía haitiana, en la que injieren los Gobiernos de Estados Unidos (EEUU) y Colombia, a través de operaciones en que utilizan empresas militares privadas experimentadas en hacer la Guerra en el Medio Oriente y Norte de África.

Empresas de la contra y tropa colombiana

Los militares detenidos, muertos y en fuga que perpetraron el asesinato del Presidente Moïse son todos de la reserva del Ejército colombiano, altamente entrenados, con edades entre los 40 y 45 años, amplia experiencia en Fuerzas Especiales, entrenados en EEUU [3] y retirados del servicio entre 2018 y 2020; el de mayor rango es el Teniente Coronel Carlos Giovanny Guerrero quien en 2016 llegó a ser Comandante del Batallón de Infantería Sucre de Chiquinquirá, Boyacá [4].

En mayo de 2020 la empresa Silvercorp ejecutó la fracasada Operación Gedeón contra Venezuela usando territorio colombiano para desplegarla [5], ahora otra empresa norteamericana la CTU Security asesinó al Presidente Moïse, un empresario bananero que parecía no tener problemas con el Gobierno de los EEUU.

La Policía de Colombia que funge como la más conocedora de este complot ratificó que la planeación del crimen la hicieron en reuniones en Miami, entre empleados de CTU Security, James Solages, Arkangel Pretelt, Tony Intriago y Emmanuel Sanon [6]; además dijo estar indagando sobre las cuatro compañías que reclutaron los mercenarios y organizaron su viaje a República Dominicana [7].

EEUU y sus empresas de mercenarios

La ejecución de misiones de Guerra a través de empresas de mercenarios tomó fuerza en 2001, con la declaración de la Guerra contra el terrorismo (WOT por sus siglas en inglés) por parte de EEUU; la más antigua y poderosa es Blackwater implicada en torturas y asesinatos en Irak y corrupción en los EEUU, cambió su nombre por Academi; otras de su calaña son DynCorp, Aegis Defense Services, G4S, CACI, Titan Corp, Triple Canopy, Unity Resources Group, Defion International.

Las empresas colombianas más antiguas son las Asociaciones Comunitarias de Vigilancia Rural (Convivir), creadas en 1994 con el Decreto Ley 356 con el fin de apoyar operaciones de las Fuerzas Armadas, que nacieron respaldadas por los ocho principales gremios patronales del país, empresas a las que el entonces Gobernador de Antioquia Álvaro Uribe Vélez convirtió en el narcoparamilitarismo que persiste en la actualidad [8]; desde que fueron creadas las empresas militares privadas los mercenarios más apetecidos son los militares colombianos, dada su alta capacitación y el menor precio de sus  servicios como sicarios.

Con estas empresas contratistas la ofensiva neoliberal da mayor espacio al negocio de la Guerra, además de conseguir impunidad para los Estados, dado que a estos engendros no los cobija las Leyes Internacionales de los Derechos Humanos ni el Derecho Internacional Humanitario; el experto Jeremy Scahill asegura que estas “no son sólo manzanas podridas: son el fruto de un árbol muy tóxico, este sistema depende del maridaje entre inmunidad e impunidad” [9].

La Guerra tercerizada de bajos costos

Según el Contrato suscrito con los haitianos golpistas la CTU Security se presenta a sí misma con «amplia experiencia en operaciones especiales militares y policiales (…), una vida de experiencia en la Guerra de operaciones especiales y convencionales (…), CTU ha reunido un equipo exclusivo cuyas especialidades incluyen la Guerra urbana, el asalto aéreo y el combate cuerpo a cuerpo» [10].

Esta descripción de las artes de CTU Security es compatible con las versiones periodísticas que circularon tras el asesinato del Comandante guerrillero Jesús Santrich: “un grupo delincuencial armado de mercenarios ingresó a la zona campamentaria, para capturar a Santrich y cobrar la recompensa de 3.000 millones de Pesos” [11].

El dueño de CTU es el venezolano Tony Intriago ampliamente conocido en el mundo de la ultraderecha continental, él aparece fotografiado con Iván Duque y Álvaro Uribe, así mismo el Gerente de CTU el colombiano Alfred Santamaría, todos con estrechos nexos y negocios con los contrarrevolucionarios que pululan en el Estado de La Florida.

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[1] Jovenel Moïse: “Un grupo de oligarcas quiere apoderarse de Haití”. El País, 13-02-2021.

[2] Haití: 26 colombianos y dos estadounidenses detrás de asesinato de presidente Jovenel Moise. El Comercio, 10-07-2021.

[3] Un pequeño número de los colombianos detenidos participaron en programas de educación militar en Estados Unidos. La Jornada, 16-07-2021.

[4] Exmilitares colombianos, mano de obra del mercado mercenario. El País, 10-07-2021.

[5] Cómo se planeó la Operación Gedeón. BBC, 13-08-2020.

[6] Colombia asegura que un exfuncionario de Justicia haitiano dio la orden de asesinar al presidente Jovenel Moïse. El País, 16-07-2021.

[7] Colombia investiga 4 empresas que reclutaron asesinos de presidente haitiano. Forbes, 9-07-2021.

[8] Así nacieron las Convivir. El Tiempo, 14-07-2021.

[9] Ejércitos privados: mercenarios legales. Alainet, 27-02-2021.

[10] La relación entre la ultraderecha y la empresa que contrató a los sicarios colombianos acusados de asesinar al presidente de Haití. Público, 17-07-2021.

[11] Esta es la versión sobre la muerte de Santrich que circula en Caracas. El Tiempo, 18-05-2021.

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