CARBÓN O TRANSICIÓN ENERGÉTICA

CARBÓN O TRANSICIÓN ENERGÉTICA

Mariela, Jorge Guerrero, Tulio Bayer

Recién concluye la COP26 otra Cumbre global más para tratar los problemas del medioambiente, otra Cumbre llena de discursos, incoherencias e hipocresía, porque es claro que la emergencia climática no es una real prioridad para los Gobiernos y los grupos de poder global.

La prioridad para la plutocracia que domina el planeta está en mantener un flujo ascendente de ganancias, por ello la COP26 se constituyó en una propuesta global de reactivación económica pospandemia, bajo el mismo modelo de muerte pero con disfraz ambiental.

Gran parte del problema radica en la alta dependencia de los combustibles fósiles (petróleo, gas, carbón), junto a un consumo que crece desaforadamente y sobre todo en los centros urbanos bastiones del modelo capitalista, ciudades que la misma ONU proyecta crecerán en 2050 hasta concentrar el 70 por ciento de la humanidad, todos viviendo bajo la lógica hegemónica de la sociedad de consumo y derroche, que es un escenario nada esperanzador.

Rebelión contra la extinción

Patricia Espinosa la Secretaria Ejecutiva de la ONU sobre Cambio Climático manifestó que, “estamos en camino de un aumento de la temperatura global de 2,7 grados centígrados cuando deberíamos alcanzar la meta de 1,5 grados”.

El origen de esta crisis es evidente que es consecuencia del modelo económico, un modelo de muerte que no solo ha trastocado el equilibrio climático, sino que ha propiciado una extinción masiva de especies entre ellas la humana agobiada por la extrema desigualdad social; este mortífero sistema capitalista ha exterminado un 60 por ciento de la población de vertebrados entre 1970 y 2014 [1].

Se suma a esta crisis un escenario peor al daño ya causado al equilibrio climático a nivel planetario, lo amenaza una barbarie que promete recrudecerse.

La tal solución que acuerda la COP26

Deuda, líneas de créditos, inversiones, minerales para la Era Verde, movilizar el aparato financiero dominante, más y más de lo mismo, mayor captura de los Estados en vías de desarrollo pero ahora con un discurso climático de “salvación del planeta”, de “protección de la vida” que hace sonrojar a quien narre estas mentiras.

“Salvar el Planeta” así denominan la estrategia de inyección de capital para sostener el engranaje de dominación y aconductamiento de los países ricos hacia los países pobres o “en desarrollo”; como contrapartida los que sí saben cómo relacionarse con la naturaleza y que se hicieron sentir mediante movilizaciones a las afueras de la COP26, como siempre no fueron escuchados: las comunidades originarias, campesinas y afro, las mujeres, niños y niñas, entre otros.

Por su parte los Presidentes de Rusia y China sin duda países categorizados como altos contaminantes no asistieron a esta Cumbre, en tanto se oponen a este modelo netamente financiero y de negocios con cara verde.

La hipocresía del Gobierno colombiano

El Gobierno colombiano hizo presencia en la COP26 con una comitiva multitudinaria pero un mes antes de esta visita, Duque en el Congreso Nacional de Minería anunció: “tenemos reservas de 55 años de este elemento [carbón], por eso hemos venido abriendo nuevos mercados, como los asiáticos” [2], agregó que Colombia aún no es un país minero pero que podría llegar a serlo.

El Gobierno anuncia simultáneamente a la COP26 que la producción de carbón en Colombia subirá 10,7 millones de toneladas en 2021 [3]; anuncio hecho luego que en Europa decidieron no extraer el carbón que aún queda en sus territorios y transitar hacia otras formas de energía, lo que se suponía ya es evidente, nosotros “no contaminaremos” pero sabemos quién o qué país nos hará el trabajo sucio.

Duque en dicho Congreso Nacional Minero exageró las mentiras cuando sostuvo que “el sector [minero] es uno de los que más ha contribuido a la reforestación y a la lucha contra el cambio climático (…), este sector se requiere para poder hacer la transición energética con la que no existe un dilema entre minería y cuidado del planeta”; así, tal cual, como dirían unos amigos: “mejor, deje así”.

La lucha por cambios debe ahondarse en acciones concretas y en profundidad, urge comprender este complejo momento histórico y dar la lucha por cambios reales y necesarios y mucho más ahora que estos justos reclamos se hacen imperativos y globales.

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[1] Global Assessment Report on Biodiversity and Ecosystem Services. Ipbes, 2019.

{2] “Colombia todavía no es un país minero pero tiene todo el potencial para serlo”. La República, 22-10-2021.

[3] La producción de carbón del país subirá 10,7 millones de toneladas para este año. La República, 5-11-2021.

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